"La sangre me llama"
EN LA CRUZ AQUEL HOMBRE CUYO NOMBRE TODOS SABEMOS DERRAMÓ HASTA LA ULTIMA GOTA DE SU SER POR TI Y POR MI, Y HASTA ESTOS DIAS, HASTA ESTE MOMENTO SU SANGRE TE PERSIGUE PARA QUE SEAS SANO, SALVO, RESTAURADO, LIBERTADO Y PROSPERADO
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CAPÍTULO 53
53:1 ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído









y a quién se le reveló el brazo del Señor?
53:2 Él creció como un retoño en su presencia,
como una raíz que brota de una tierra árida,
sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas,
sin un aspecto que pudiera agradarnos.
53:3 Despreciado, desechado por los hombres,
abrumado de dolores y habituado al sufrimiento,
como alguien ante quien se aparta el rostro,
tan despreciado, que lo tuvimos por nada.
53:4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos
y cargaba con nuestras dolencias,
y nosotros lo considerábamos golpeado,
herido por Dios y humillado.
53:5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías
y triturado por nuestras iniquidades.
El castigo que nos da la paz recayó sobre él
y por sus heridas fuimos sanados.
53:6 Todos andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su propio camino,
y el Señor hizo recaer sobre él
las iniquidades de todos nosotros.
53:7 Al ser maltratado, se humillaba
y ni siquiera abría su boca:
como un cordero llevado al matadero,
como una oveja muda ante el que la esquila,
él no abría su boca.
53:8 Fue detenido y juzgado injustamente,
y, ¿quién se preocupó de su suerte?
Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes
y golpeado por las rebeldías de mi pueblo.
53:9 Se le dio un sepulcro con los malhechores
y una tumba con los impíos,
aunque no había cometido violencia
ni había engaño en su boca.
53:10 El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento.
Si ofrece su vida en sacrificio de reparación,
verá su descendencia, prolongará sus días,
y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él.
53:11 A causa de tantas fatigas, él verá la luz
y, al saberlo, quedará saciado.
Mi Servidor justo justificará a muchos
y cargará sobre sí las faltas de ellos.
53:12 Por eso le daré una parte entre los grandes,
y él repartirá el botín junto con los poderosos.
Porque expuso su vida a la muerte
y fue contado entre los culpables,
siendo así que llevaba el pecado de muchos
e intercedía en favor de los culpables.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1).
¿Cual es este “culto racional,” el cual es traducido como “acto espiritual de adoración” en la Nueva Versión Internacional (NIV), que debemos dar a Dios? Dar culto racional a Dios significa ofrecer nuestros cuerpos a Él para hacer Su obra de justicia. Ya que somos salvos, necesitamos presentar nuestros cuerpos y ser aceptables a Dios para esparcir la justicia del evangelio. El culto racional que debemos dar a Dios es poner nuestros cuerpos separados en santidad para dárselos a Él.
En el capitulo 12, Pablo habla acerca de lo que es nuestro culto racional. Es no conformarse a este mundo, sino ser renovado por la transformación de nuestras mentes, para que podamos probar cual es la perfecta buena y agradable voluntad de Dios.
“ De todas las cosas que tu posees, tu expresión es una de las más importantes”.
Actitud es una expresión externa de un sentimiento interno.
Actitud es el ser avanzado de nuestros verdaderos egos.
Actitud es la raíz interna que produce los frutos externos.
Actitud es nuestro mejor amigo o nuestro peor adversario.
Actitud es más honesta y más consistente que nuestras palabras.
Actitud es la mirada externa basada en nuestras experiencias pasadas.
Actitud es lo que atrae gente a nosotros o las que los expulsa.
Actitud nunca está contenta hasta que se expresa.
Actitud es la biblioteca de nuestro pasado, el comunicador de nuestro presente y el profeta de nuestro futuro.
La buena noticia es que podemos decidir que actitud tener.
John C Maxwell.
Miremos este día con mucho cuidado cuál es nuestra actitud frente a las circunstancias de la vida. Recordemos, lo que nos daña no es lo que nos sucede, sino como reaccionamos a los que nos acontece.
Salmos 84:5 Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.
Salmos 86:11 Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre.
Salmos 119:34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.